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La arteterapia

La arteterapia es una herramienta que sirve para tratar o acompañar a personas con ciertas dificultades —piscológicas, físicas o sociales— utilizando el proceso de producción artística. Hay que señalar que se trata de una práctica novedosa — en el último cuarto del siglo pasado su uso todavía era bastante minoritario— basada en un enfoque interdisciplinar en el que convergen diversas corrientes filosóficas, artísticas, médicas y psicológicas, de las cuales se ha ido independizando para superarlas en un proyecto englobador que inaugura un nuevo campo terapéutico lleno de posibilidades. Sin embargo, a pesar de constituir un fenómeno relativamente actual, no es una creación ex nihilo, sino que es un producto cuyos orígenes es posible rastrear en la historia de la cultura.

Una idea esencial para lo que aquí nos ocupa, y que está presente a lo largo de todo el siglo XIX, es que a los desdichados que se consideraba que habían perdido el juicio no bastaba con encerrarlos, sino que era necesario distraerlos para intentar apartarlos de sus obsesiones. El iniciador de todo ello parece haber sido el Marqués de Sade, quien concibió la comedia como medio curativo para la alienación del espíritu. Atendiendo a ese principio organizó, para deleite general, representaciones públicas con los huéspedes de algunas casas de salud, lo cual, visto desde el presente, puede resultar sumamente cruel. Afortunadamente se ha avanzado mucho desde entonces en todo lo que concierne a los trastornos mentales —la diagnosis, la explicación de las causas, los tratamientos y, por supuesto, el lenguaje que se utiliza para referirse a todo ello—, pero es necesario hacer un esfuerzo para no sacar de contexto las concepciones antiguas y reconocer que todos los inicios, y las ciencias no son una excepción, son arduos y frecuentemente desagradables. He ahí, pues, los primeros vestigios de una dialéctica entre la terapia y el arte. Otro eje vertebrador que a partir de 1800 influyó decisivamente en esa relación fue la idea de que existe una equivalencia, algo en común, entre locura y genialidad. Es algo que quizá hoy nos parezca sugerente o muy plausible, pero que los alienistas de la época propugnaron como una verdadera revolución.

El desarrollo de estas ideas transformó el terreno estéril y oscurantista heredado de la edad media en un lecho fértil del que pronto empezó a surgir un saber científico. La idea de que el trabajo es salud, y que dio lugar a la terapia ocupacional, hunde sus raíces aquí. También la ergoterapia, que promueve la fabricación artesanal en aras de una reinserción social. Todo ello conecta con lo artístico a través del hilo conductor de lo expresivo, considerado como una vía para descargar tensiones y confortar a través de un efecto catártico. Por otro lado, hacia finales del XIX también empezaron a aparecer trabajos en los que se estudiaba las producciones de los enfermos, relacionando el estilo pictórico y la enfermedad mental. En ese ámbito destacó, por ejemplo, el neurólogo francés Jean-Martin Charcot, quien ideó un código psiquiátrico para el descifrado de obras artísticas.