En los últimos años en las consultas de psiquiatría y psicología hemos empezado a ver un nuevo tipo de trastorno de ansiedad, que afecta cada vez a más personas: la angustia climática, también llamada ansiedad ecológica o solastalgia. Describe una forma de angustia, estrés mental o existencial causado por el deterioro medioambiental. En la mayoría de los casos, esto hace referencia al cambio climático global, sin embargo eventos más localizados tales como erupciones volcánicas, sequías o las DANA (Depresiones Aisladas en Niveles Altos) también pueden causarlas.
Es muy probable que el trauma sufrido estos días en España con la trágicas consecuencias del DANA de octubre tenga un impacto en la ansiedad ecológica, intensificando esta preocupación en la población y aumentando el número de personas que llegan a niveles de sufrimiento merecedores de consultar a un profesional.
A medida que las noticias sobre el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y los desastres naturales se vuelven más comunes, muchas personas experimentan una ansiedad profunda y, a veces, paralizante sobre el estado del planeta, así como una gran preocupación por el futuro del planeta y por las generaciones venideras.
Esta ansiedad tiene muchas formas: desde el miedo y la preocupación constante hasta una sensación de impotencia y desesperanza. Para algunos, esta ansiedad se expresa como un lamento constante por las generaciones futuras o un profundo pesar por la destrucción del medio ambiente; para otros, se convierte en un impulso de activismo o en cambios radicales en sus estilos de vida.
Cuando fenómenos naturales como las inundaciones se vuelven más frecuentes y destructivos, la gente tiende a percibir el cambio climático como una amenaza inminente, lo que puede profundizar los sentimientos de ansiedad ecológica. En los últimos años en España hemos sufrido un número creciente de catástrofes naturales, la tormenta de Biescas en agosto 1996 o la erupción volcánica de La Palma en septiembre 2021 entre otras, y ahora la dana de octubre que se ha convertido en la mayor catástrofe del siglo y es de las peores de la historia.
Tras el trauma colectivo de la dana de octubre 2024 en España, es de esperar:
- Aumento de la percepción de vulnerabilidad: Experimentar desastres naturales tan cerca de casa puede hacer que las personas sientan más vulnerable su entorno inmediato. Esto refuerza la percepción de que el cambio climático no es algo abstracto o distante, sino algo que afecta directamente a su seguridad y bienestar.
- Intensificación del miedo al futuro: La recurrencia de fenómenos como la DANA podría aumentar la preocupación de que estos eventos se vuelvan habituales, llevando a un sentimiento de incertidumbre constante sobre cómo será el futuro y qué otros desastres climáticos podrían estar por venir.
- Impacto emocional a través de la empatía y la compasión: Aunque algunas personas no se vean directamente afectadas, ver a otros sufrir pérdidas personales o materiales despierta compasión y miedo. Este efecto emocional puede hacer que incluso aquellos que no han sufrido daños directos experimenten una forma de ansiedad ecológica.
- Implicaciones en la acción y la responsabilidad ambiental: La ansiedad ecológica provocada por estos eventos también puede motivar a algunas personas a involucrarse más en acciones ecológicas, como reducir su huella de carbono o participar en activismo ambiental, aunque en otros casos puede generar parálisis o desesperanza, dependiendo del nivel de apoyo social y los recursos disponibles.
- Recuerda que no estás solo en esto y que es válido sentir angustia por el estado del mundo. Si sientes que la angustia es abrumadora, considerar hablar con un profesional de la salud mental puede ser muy útil.

Desde Terapium podemos ayudarte a superar la ansiedad ecológica de la siguiente manera:
1. Externalización de la ansiedad
Externalizar la ansiedad ecológica puede ayudar a las personas a percibir sus miedos no como algo intrínsecamente personal o incontrolable, sino como una respuesta válida ante una amenaza real. Aquí, se puede analizar a «la ansiedad ecológica» como una voz dentro del sistema interno de la persona que expresa inquietudes por un «otro» más amplio (el planeta, las generaciones futuras).
2. Exploración de los valores que sostienen la ansiedad
La ansiedad ecológica a menudo está fundamentada en valores profundos, como el amor por la naturaleza, el deseo de justicia ambiental, la responsabilidad con otros seres vivos, etc. Trabajar estos valores puede ayudar a las personas a conectar con un sentido de propósito y fortaleza, transformando la ansiedad en una motivación constructiva.
3. Empoderamiento y resiliencia
El terapeuta te ayudará a identificar pequeños pasos que puedes dar en tu vida diaria para sentirte más en control y contribuir a la solución. Esto podría incluir reducir tu huella de carbono, involucrarte en movimientos locales, o simplemente compartir tus preocupaciones de manera sana con otras personas. Participar en iniciativas locales, como limpieza de playas o plantación de árboles, puede darte un sentido de propósito y conexión con la comunidad.
4. Normalización de la preocupación y el compromiso colectivo
Sentir ansiedad ante la crisis ecológica es una respuesta humana natural y normal, especialmente en una era en la que somos cada vez más conscientes de nuestro impacto en el planeta. Validar esta preocupación como un reflejo de la empatía y conexión con el entorno puede aliviar el sentimiento de alienación que muchas personas experimentan al no ver esta ansiedad reflejada en quienes les rodean.
5. Terapia Centrada en el Presente y en la Aceptación
Incorporar prácticas de mindfulness y autocompasión puede ser especialmente útil. Estos enfoques pueden ayudar a las personas a mantenerse presentes en su vida diaria sin dejar que la preocupación por el futuro los abrume. Practicar la aceptación, no en el sentido de rendirse ante la situación, sino de aceptar la incertidumbre inherente, puede ser una vía para construir paz interior.
6. Cuidado personal
No olvides cuidar de ti mismo. Practicar la meditación, el ejercicio o simplemente pasar tiempo en la naturaleza puede ayudarte a encontrar un equilibrio emocional.
7. Aceptar lo que no puedes controlar
Es importante reconocer que hay aspectos del cambio climático que están fuera de nuestro control. Enfocarte en lo que sí puedes hacer puede ser más productivo.
En general, al normalizarse cada vez más la experiencia de eventos climáticos extremos, podríamos ver un incremento en la ansiedad ecológica, especialmente entre las personas más conscientes de la crisis climática y de los impactos a largo plazo.
Recuerda que no estás solo en esto y que es válido sentir angustia por el estado del mundo. Si sientes que la angustia es abrumadora, considera hablar con un profesional de la salud mental puede ser muy útil. En Terapium, nuestros profesionales especializados estarán encantados de ayudarte.